Mira las estadísticas de tu perfil de Instagram y busca el dato de «toques en el enlace». En un negocio de barrio con dos o tres mil seguidores suelen ser entre veinte y sesenta al mes. Son personas que estaban mirando tus fotos, decidieron que querían algo y buscaron la puerta. Lo que encuentren ahí decide si acaban siendo una cita o se les pasa.
La puerta más visitada de tu negocio
Casi ningún negocio pequeño tiene una web con ese tráfico. La biografía de Instagram lo tiene porque va detrás de cada foto, cada historia y cada reel. Y sin embargo, tres de cada cuatro perfiles de barrio ponen ahí una de estas cosas:
- Nada, el campo vacío.
- El teléfono, que en un móvil sí funciona pero obliga a llamar en horario de trabajo.
- Un enlace a la ficha de un marketplace, donde el cliente se encuentra además con la competencia de al lado.
Las tres tienen arreglo y no cuesta dinero cambiarlo.
Las tres formas de usarlo, y a dónde llevan
La primera es un enlace directo a tu página de reservas. Es la que mejor convierte, porque quien pulsa ya venía decidido y en dos toques tiene hora. Si solo vas a hacer una cosa, haz esta.
La segunda es un intermediario de esos que muestran una lista de botones. Sirve si de verdad tienes varios destinos —reservar, la carta, el mapa, la tienda—, pero mete un paso más y un dominio que no es el tuyo. Con un solo destino, sobra.
La tercera es tu web, si esa web deja el botón de reservar a la vista sin bajar. Tiene la ventaja de que te presenta: quién eres, dónde estás, qué haces y cuánto cuesta. Es lo que quiere alguien que aún no te conoce.
La regla es sencilla: cuanto más te conoce quien pulsa, más directo debe ser el enlace. A un cliente de siempre no le cuentes tu historia, dale la hora.
Lo que hay que revisar, y casi nadie revisa
Instagram abre los enlaces dentro de su propio navegador, que no es el del teléfono. Ahí fallan cosas que en un ordenador funcionan:
- Pruébalo desde el móvil, desde Instagram. No desde el ordenador. Es otra cosa.
- Que no pida iniciar sesión para ver las horas libres. Cada paso previo se lleva una parte de la gente.
- Que se vea el precio. Preguntar el precio da pereza; verlo, no.
- Que cargue rápido. En datos móviles, una página que tarda cinco segundos ya perdió a la mitad.
Y una más, que parece tontería: pon en la biografía una línea que diga qué hay detrás del enlace. «Reserva tu hora aquí abajo» convierte bastante más que un enlace desnudo.
Cómo saber si ha servido
Apunta durante dos semanas cuántas citas te entran por ahí. No hace falta nada sofisticado: si tu sistema de reservas te dice de dónde viene cada cita, míralo; si no, pregunta a los clientes nuevos «¿por dónde nos has encontrado?» y haz una raya en un papel.
Con veinte o treinta citas ya ves la tendencia. Y a partir de ahí sabes si merece la pena mover fotos, historias o cualquier otra cosa hacia ese enlace.
Lo que hacemos nosotros
En BookflowR cada negocio tiene su propia página de reservas con su dominio, pensada para abrirse en un móvil y terminar en dos toques. Es el enlace que se pega en la biografía. Te la montamos nosotros con tus servicios y tus precios si prefieres no pelearte con ello.