Qué tiene que decir la web de un negocio de barrio para que Google la enseñe

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Qué tiene que decir la web de un negocio de barrio para que Google la enseñe

Una peluquería de Gijón me enseñó su web nueva el año pasado. Era bonita: fotos grandes, una tipografía elegante y una frase en el centro que decía «Tu belleza, nuestra pasión». No ponía la dirección en ninguna parte. No salía en Google ni buscando su nombre.

Lo que la gente escribe de verdad

Nadie busca «tu belleza, nuestra pasión». Se busca «peluquería cerca de mí», «barbería abierta hoy en Oviedo», «cuánto cuesta un balayage», «fisioterapeuta que abra por la tarde». Son búsquedas sin épica y con mucha intención de comprar.

Para salir en ellas, la web tiene que contener las mismas palabras que teclea la gente. No repetidas cincuenta veces —eso ya no funciona desde hace quince años— sino dichas una vez, con naturalidad y en el sitio donde se leen.

Los cuatro datos que no pueden faltar

Si tu web no tiene esto en texto (no dentro de una imagen, que Google no la lee), le estás pidiendo que adivine:

  • Qué eres y dónde. «Barbería en el centro de Oviedo», escrito así, en el titular de la página. No «bienvenidos».
  • La dirección completa, con el código postal, y un mapa si cabe.
  • El horario de cada día. Es de lo que más se busca y de lo que más falta.
  • Los servicios con su precio. Da apuro ponerlo y es justo lo que la gente quiere ver antes de decidirse.

Con esos cuatro ya estás por delante de buena parte de tu competencia de barrio, porque la mayoría se dejó tres.

La ficha de Google y la web hacen cosas distintas

Conviene no confundirlas. La ficha de Google —esa tarjeta que sale a la derecha con las fotos, las opiniones y el botón de cómo llegar— es lo que aparece cuando alguien busca «cerca de mí», y es gratis. Tienes que tenerla, con el horario al día y fotos de verdad.

La web hace otra cosa: es donde la persona decide. Enseña el trabajo, cuenta cuánto cuesta y —esto es lo importante— deja reservar sin llamar. La ficha te trae la visita; la web la convierte en cita.

Las dos se apoyan: Google se fía más de una ficha cuya web dice lo mismo que ella. Si el horario de una no coincide con el de la otra, estás restando en los dos sitios.

El error que sale caro

Es este: poner los precios y el horario dentro de una imagen bonita, un PDF o una historia de Instagram. Se ve perfecto en el móvil y para un buscador es un rectángulo vacío. Lo mismo pasa con los textos que solo aparecen al pasar el ratón o al abrir un desplegable mal hecho.

La prueba es de diez segundos: abre tu web, selecciona el texto con el ratón y arrastra. Lo que no se puede seleccionar, no existe para Google.

Lo que hacemos nosotros

Las webs de BookflowR se montan ya con esa estructura: el titular dice a qué te dedicas y dónde, la dirección y el horario son texto real, los servicios llevan su precio y el botón de reservar está donde se ve. No hay que saber nada de esto para que salga bien.

Si además quieres entender qué cuesta tener una web y qué es humo, lo desglosamos en cuánto cuesta de verdad la web de un negocio pequeño.

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